viernes, 23 de agosto de 2013

El presente, ¡que presente! y pon una Pavlova en tu vida...

 
Aquí estoy otra vez  (siguiendo mi filosofía del slow bloging) con el mes de Agosto ya bien entrado(en realidad a punto de acabar...) y  el verano completamente metido en las venas ¡Que rápido pasan los días y como se nota que el asunto de la luz solar ha menguado!
No importa, porque Agosto con sus fiestas y celebraciones ,con las vacaciones de muchos y  los esperados reencuentros veraniegos suele ser un mes feliz. Todavía queda veranito que rematará con ese Septiembre maravilloso donde mi tierra se convierte en un espectáculo de color que me impresiona y  conmueve cada año como si fuera el primero. Así que trata de disfrutar de cada momento y planta  cara al ambiente que nos rodea que si bien ,y por desgracia es real como la vida misma , una de las mejores formas  de combatir su peligrosa influencia es ¨trabajar¨  cada día las pequeñas-grandes cosas y disfrutarlas a tope.  Tengo poderosos motivos para hacerlo...Aquí va una muestra...Con estos tres ¨motivos¨ tengo yo una super celebración pendiente en breve...Una bautiboda o bodautizo que va a ser un grandísimo momento ¡Ay que emoción !




Momentos, los momentos, el presente...el presente ¡que presente! Es verdad, el propio termino lo indica :  presente es un regalo que a menudo ni nos molestamos en abrir, ocupados y obstinados en preguntarnos que pasará mañana.
Los momentos gratos, placenteros, reconfortantes, estimulantes y felices hay que buscarlos, crearlos, inventarlos, vivirlos,repetirlos y compartirlos. 



El otro día estuve de cumpleaños (circunstancia que lejos de molestarme me alegra siempre muchísimo) y amanecí con la intención de disfrutar de cada momento del día con toda la intensidad y la consciencia posible  y ,te lo digo, resultó uno de los mejores cumpleaños de mi vida. Todo era importante, desde el primer café de la mañana tomado despacio y bajo un árbol después de escuchar el chup-chup de la cafetera al fuego y aspirar ese aroma que tanto me gusta y que tengo asociado a un buen comienzo de jornada. Después paseé descalza sobre la hierba recién regada que es una sensación que me entusiasma y paseé con premeditación y alevosía de la buena al ritmo que me gusta...ya sabes, despacio e intensamente...





Tomé el sol y disfruté estirándome bajo su calidez y cuando la cosa apretó no dude en sumergirme en el agua que no se porque ese día me pareció especial e intensamente azul . La comida fue tardía y sin prisa ninguna y me di el capricho de preparar y disfrutar de una selección de los platos que  me gustan mucho, pero mucho. Lo mejor de todo ,compartirlos con la gente que mas quiero y con la que mas disfruto. 

El postre...lo del postre este año lo tuve claro, clarisimo. La responsable de esta decisión irrevocable : mi nieta Martina. Acariciando su piel tan suave y tan transparente ,aspirando ese aroma  maravilloso de los bebes, caminando casi de puntillas para no interrumpir sus apacibles siestas entre sabanas  blancas ...En una de esas siestas ,observando sigilosa su descanso,  su gorrito rojo destacaba entre las sabanas blancas como si tuviera vida propia...fue ahí ,en ese momento, cuando el postre de la bailarina de ballet se presento en mi mente y ya no hubo forma de sacarlo...

La Pavlova ,postre de origen australiano debe su nombre a la famosa bailarina de ballet Ana Pavlova  a quien fue dedicado. Es un postre delicioso, delicioso  ...digo delicioso otra vez...
Te encantará y con el que triunfarás seguro. ¿Quien se resiste a esa textura de merengue crujiente por fuera y tierno por dentro con ese relleno de nata y frutas frescas y perfumadas? Yo ,desde luego, confieso estar  completamente seducida por el. Es un postre también sonoro ,de los que me gustan tanto por ser tan completo sensorialmente hablando.



                                   Receta de Pavlova
 
Ingredientes:
5 Claras de huevo
250 gr de azúcar glass
1 pellizco de sal 
2 cucharaditas de maicena
2 cucharaditas de vinagre de vino
Unas gotas de esencia de vainilla
Nata para montar ( unos 400 ml)
Azúcar glass a gusto para endulzar la nata montada
Frutas frescas(fresas, frambuesas, cerezas, peras, mango, melocotón, arándanos, kiwi...) .Está deliciosa también si la haces monotemática solo de fresas, solo de frutos rojos...También puedes hacer mini-pavlovas repartiendo el merengue en pequeñas porciones.

¡Vamos al asunto! :
Montas las claras a punto de nieve muy firme con la mitad del azúcar(yo lo hago con batidora eléctrica) Añades poco a poco el resto del azúcar ,la maicena , el vinagre y las gotas de esencia de vainilla. Tiene que quedarte un merengue bien firme y brillante,con esos picos tan bonitos que presenta el merengue perfectamente montado. Con la manga pastelera o con cuchara lo vas situando ( desde dentro hacia fuera )sobre la placa del horno con su papel vegetal bien colocado .Haces un recipiente de merengue con su correspondiente hueco central  y los laterales mas altos para después poder rellenar a gusto con la nata montada y las frutas frescas troceadas. Como en forma de gran nido o ...como el tutu de la bailarina .
Hay quien dibuja en el papel de horno un circulo como referencia para situar el merengue . Como te sea más cómodo y fácil...es muy normal que si nunca hiciste este postre tanto el asunto de darle forma al merengue como el del horneado te de más de un sobresalto. A mi me paso las tres primeras veces con gran regocijo de mi padre que era el que la preparaba siempre que se la pedíamos :la primera se me quemo el merengue y la forma ,ni quiero contarte como era ...si es que a aquello se le podía llamar forma...La segunda mejoro en aspecto muchísimo con el merengue menos quemado pero quemado al fin y al cabo para que vamos a engañarnos .La tercera mejoro mucho en forma y tono pero como no deje enfriar el merengue antes de sacarlo del horno , se me pasmo por completo . Después ,ya cogido el tranganillo del tema y aliada por completo con mi horno ¡logré el objetivo y fui feliz!. Realmente es un postre muy sencillo cuando le pescas el punto, ya verás. Puedes hacer la base de merengue el día anterior y rellenarlo momentos antes de degustarlo, no pierde nada y lo tendrás listo en un plis-plas.

Así que ya sabes, una vez que tengas el merengue situado y con una bonita forma lo introduces en el horno y te concentras en el asunto : horno precalentado y  a 100º durante una hora y media. En mi horno es así. Tienes que probar en el tuyo. Una vez que este lista ¡ni se te ocurra sacarla del horno ! tiene que enfriar totalmente dentro de el con la puerta entreabierta. Después de estas contemplaciones ya la tienes lista para rellenar a tu gusto con la nata montada y las frutas frescas. Te aseguro que compensa una barbaridad lo de ser vigilante de la Pavlova!!!





Y claro, este post ,a pesar que el día de mi cumple baile de todo menos ballet , me apetece rematarlo así... ¡Que momento!